lunes, 9 de enero de 2017

TASSANO, OTRO NOMBRE PARA LA INMIGRACIÓN

Por H. Chalo Agnelli
En todas las épocas la fuerza de la inmigración laburanta y brava diseñó la Tierra, trazó senderos y destapó vertientes. Abrió cursos inesperados y diseminó su simiente para engrandecer las etnias.
Mucho antes que nada ni nadie delinearan una avenida en la esquina de las actuales calles San Martín y Lomas de Zamora, tan sólo atravesadas por las huellas profundas de pesadas carretas y
volantas polvorosas… allí no más, entre las actuales localidades quilmeñas de Don Bosco y Bernal llegó un hombre, don Pedro Tassano. [1] 
Esta no es una historia novelada, es microhistoria. En estos antepasados encontramos la Historia (con mayúscula) de un país, un pueblo. Para ello se desenvolvieron las estrategias posibles como: la investigación en los ámbitos que la facilitan; archivos, bibliotecas y hemerotecas; entrevistas directas - y de las otras - con descendientes de estos fundadores; intercambios con historiadores como Alejandro Gibaut; no faltó la historia oral tan presente en las viejas familias y los viejos vecinos de Bernal y Don Bosco. Es incompleta y perfectible, pero no hay que demorar el intento porque sabemos que la historia siempre es principio… 
CONTEXTUALIZANDO 
Era por 1850, cuando aún toda esa vastedad, desde el Riachuelo hasta el deslinde con las localidades de San Vicente y Brandsen y los actuales partidos de Lanús, Lomas de Zamora y Alte. Brown tenían una población mínima, [2] que por iniciativa de don Pedro
Bernal se instalan familias en parte de sus tierras; aquellos quienes luego formarán el pueblo epónimo.
Más hacia el sur, la señora Rita Pinto Lobo de Ximénez de Paz, viuda de Pedro Capdevila, vende a Simón Pereyra una estancia que se denominará San Juan, distante a unas ocho leguas de la ciudad de Buenos Aires. [3] Era juez de paz de Quilmes don Manuel Gervasio López, quien lo será hasta la caída del gobierno del brigadier general don Juan Manuel de Rosas. Poco antes de esa fecha, más precisamente en 1846, el genovés don Pedro Tassano se establece en ese rincón del partido de Quilmes donde fundará una familia argentina. 
PEDRO TASSANO - EL PIONERO 
Después de casi un mes, del gravoso cruce del Atlántico, desde Génova, arribó, en 1845, a ese puerto astroso que era el de Buenos Aires, con algunos otros paisanos ligures o xeneizes que se fueron a abrazar esa pampa feraz y ajena que luego nos describirá a la precisión otro quilmeño señero don Guillermo Enrique Hudson.
Con sus pocos ahorros, Tassano, al año siguiente, arrendó unas parcelas en los campos de la Estancia de los Dominicos o Estanzuela del Estado, como se la llamó en distintas oportunidades, hasta que el 15 de setiembre de 1859, la congregación de Santo Domingo vendió la totalidad de dichos campos a don José Ignacio Eizaguirre, que a su muerte los dejó en herencia a su hija María Ignacia Eizaguirre de Urquizú. De manera que don Pedro desde su llegada cambió tres veces de arrendador. [4] 
LA PRIMERA ESCUELA DE BERNAL 
Don Pedro, agricultor Genovés, enraíza en la tierra, levanta su casa en 1849, y con su esposa Gerónima Traverso, también genovesa, crean su progenie. Provenían de Sestri Levante una comuna de la provincia italiana de Génova, situada en la Riviera del Levante, una de las últimas localidades de las costas meridionales del Golfo Tigullio. 
En el vértigo urbano de hoy, no podemos imaginar la soledad de aquellos campos, pero Tassano – según nos cuenta don Felipe Firpo en su libro “Recuerdos del viejo Bernal” - “… comienza a trabajar la tierra, levanta su rancho con ladrillos fabricados por él, más tarde construye otro rancho para la primera escuela privada de Bernal que llega a tener 20 alumnos hijos de campesinos…”  [5] de las tierras circundantes, tercerizadas a medianeros, arrendatarios
Santa Coloma A.G.N. Inv. N°151957
de la estancia de los Urquizú-Eizaguirre, de los Santa Coloma y de los Bernal, que estaban a poca distancia. La escuela se abrió próxima a “La vieja Fonda de Tassano”, en el “Camino Real” (hoy San Martín) y en la actual calle Lomas de Zamora, a cien metros del “Sendero de la Huella” (hoy Montevideo) [6] 

El inmigrante sabía que lo único que podía depararle un futuro de trabajo digno y honorable a sus hijos era la educación y aun aquellos que fueron analfabetos procuraban con responsable ahínco que sus hijos superaran sus limitaciones.
Fue el maestro don Francisco Lumeye y Nora (o Noya), un vasco del Iparralde, indudablemente políglota o con serias dificultades para que sus alumnos adquieran debidamente la lectoescritura castellana. Entre el ligur, el euskera, la jerga criolla, sumado a la escasez de libros y su alto costo debió ser dificultoso el correcto uso del lenguaje. Debió ser de gran ayuda, por cierto el “Silabario Argentino” del Dr. José Antonio Wilde que había sido editado en 1845, y luego el ‘Martín Fierro’, de extraordinaria divulgación popular en las postas y pulperías.
Alumnos de esta escuela no oficial fueron, entre otros: Bartolo Assaro, Adolfo Lagouarde, María Massa, José y Juan Bottaro, Catalina y Margarita Valerga, Ramón y Goyo Ramírez, Catalina,
Vieja Esc. N° 6 (Gentileza Susana Albarellos)
Gerónima, Pedro, Victoriano e Ignacio Tassano, todos dejaron en Bernal una larga descendencia.

La segun­da escuela, la provincial Nº 6, fue instalada en 1894, con la dirección de la señora Ángela Guany, frente a la estación, en una casa propiedad del se­ñor Fresone y en 1908 se traslada a la calle Belgrano en una propiedad de la familia Barach-Luppi, dirigida por la señora Celestina Marty de Mac Kay y tras el fallecimiento de esta se designó como interina a la maestra Juana María Cabrera hasta que se nombró directora a la hija de la primera Agnes Mac Kay. 
LAS PULPERÍAS-FONDAS  (Ver en EL QUILMERO "Las pulperías de Quilmes, 1835" - 22/12/2015) 
Eran las pulperías, además de sus funciones especificas, ámbitos de encuentro social: festejos de ‘casorios’ y nacimientos, sitios de esparcimiento - sobre todo para los varones -, correo postal e
institución bancarias si el pulpero era de absoluta confianza y don Pedro lo era con toda seguridad. Debió tener muy buena clientela pues conciliaba la posta y cambio de caballada con almacén de ramos generales, además del horno de ladrillos – con los que levantó casa y escuela – y provisión de leche del tambo propio. Era doña Gerónima quien ordeñaba las vacas al amanecer.
Incluso su casa fue hostería para los paisanos inmigrantes que llegaban de Europa y descansaban en el lugar rumbo a los villorrios vecinos; como fue el caso de don Santiago Valerga, paisano de
La fonda La Colonia de Santiago Valerga
Tassano, que habiendo llegado a la Argentina a los 14 años desde Génova, con los años se estableció, él también con fonda, en Quilmes en lo que hoy sigue siendo el barrio La Colonia. [7] 

Don Pedro imitó el emprendimiento que, muchos años antes, en 1824, don Antonio Tollo había inaugurado en terrenos inmediatos a la propiedad de la familia Santa Coloma, también en el deslinde de Bernal y Don Bosco, según don Gotado Pedemonte, [8] pero otros documentos existentes en el Archivo General de la Nación, lo ubican en las inmediaciones de la estanzuela de los Dominicos en el actual deslinde de Wilde y Don Bosco; “Dn. Antonio Tollo, un boliche y panadería en el establecimiento que llaman de Sto. Domingo”. [9] 
En 1835, en tierras que se conocían como la “Estanzuela del Estado” había varias pulperías, como la de Francisco Silva, la de José María Giadaz (o Giráldez), la de Francisco Rodríguez, “una pulpería, un boliche de tienda y uno de panadería en el mismo Pueblo de Quilmes”; la de Manuel Carranza “una pulpería boliche de tienda y billar en el mismo pueblo de Quilmes”; la de Rosa Lucero; la de Manuel Ocampos, “un billar solo”; la de Julio García. El documento que lo atestigua está fechado en Quilmes por el juez de paz don Juan Manuel Gaete, en diciembre 18 de 1835. [10Seguramente empleaba estas postas las volantas de Avelino Susviela [11] que en 1868, comenzó a unir Buenos Aires con Quilmes. [12] 
De estas postas-fondas prevalecieron en el tiempo, hasta rozando la última década del siglo XIX, la de don Pedro Tassano; la de Moreyra, desde 1854, en la esquina NO del cruce San Martín-Vicente López y Lamadrid, y la del mencionado Santiago Valerga en la esquina SE de Vicente López y 12 de Octubre (antes Olavarría). Estas tres postas seguían la senda del Camino Real que llegaba al puerto de la Ensenada de Barragán.
Pedro murió el 13 de enero de 1887, a los 56 años. Había nacido en Génova, Sestri Levante en 1831, llegó al viejo partido de Quilmes siendo un adolescente. Certificó su defunción el benemérito Dr. Idelfonso Salas, médico higienista que tuvo un papel revelante en la salud del municipio de Quilmes. Indudablemente, don Pedro es un personaje para recordar, valorizando su relevancia en aquel pueblo en ciernes, por lo que significó junto a su fonda, su horno de ladrillos, su tambo y su escuelita, para la tercera fundación de Quilmes y el nacimiento de un pueblo que después se llamó Bernal, un rincón fecundo del Partido, por donde, muchos años antes cabalgara don Melchor Maciel - otro inmigrante - abriendo, con las primeras vaquerías, el camino de la pampa gaucha. 
IGNACIO TASSANO 
Ignacio, uno de los hijos de Pedro Tassano y Gerónima Traverso, siguió toda su vida con los emprendimientos de la familia. Fue uno
de los últimos en habitar la propiedad que levantó su padre. En 1912, tenía un depósito de cereales y forraje en la Av. San Martín, frente al paso a nivel; incluso con teléfono de la cooperativa telefónica con el número 14. Donde en 1916, en sociedad con Miriardo y su cuñado Manuel Badaracco, agrega el horno de ladrillos y venta de los mismos al por mayor y
menor. En 1927, sumó algunas tierras en el actual Don Bosco cuando se llevó a cabo el primer remate de esa localidad.
Estaba casado con Jacinta Converso con quien tuvo cinco hijos: Roberto casado con Luisa Moisio, José (Lolo), Alfredo, Pedro y María Tassano casada con Juan Collazo. [13] Todos, profesionales, educadores, empresarios… trabajadores que dieron muestras de que la cepa de donde provenían era de vides nobles. 
‘CRIOLLO LINDO’ 
Contaba la maestra doña Nelly Lombardo Cichero de Tumini,
vecina con quien tuvo trato siendo ella muy joven: [14]“Don Ignacio, primera generación de argentinos, hijos de inmigrantes, era de temperamento jovial. Famoso por sus historias floridas donde la fantasía competía con la verdad. Poseía un particular sentido del humor. Le llamaban “Criollo Lindo”. A todos brindaba un trato fraterno y sin miramientos; era pródigo por naturaleza. Nunca defraudó a quienes depositaron en él su salvaguardia y se constituyó en fiel custodio de cuanto valor se le confió. 
DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO 
A principio de la década del ‘60 del siglo XX, como la vieja
casa-escuela estaba fuera de la línea de edificación, la impericia de las autoridades, ciegas a el valor fundacional de esa casa, la demolieron a pesar que algunas instituciones interpusieron sus oficios para conservarla como reliquia bernalense, tanto por lo que representaba como antecedente histórico y más aún por el mérito de haber sido la primera construcción destinada a escuela exclusivamente; otras fundadas en el Distrito fueron propiedades alquiladas, hasta que en 1863, a instancias del juez de paz don Andrés Baranda, del Dr. Wilde y del maestro Robustiano Pérez, se levantó la Nº 1 frente a la plaza Principal del pueblo (hoy San Martín) 
VICTORIANO TASSANO 
También su hermano Victoriano, casado con Margarita Valerga, dejó una larga descendencia. Fueron sus hijos: José casado con María Arena, Lidia, casada con el Dr. Julio Deniselli, Leonorcasada
1913 (Gentileza Alejandro Gibaut)
con Atilio Cardani, Ana casada con Manuel Badaracco, Pedro, Adela, Esteban y Victoriano casado con Rosa García, quien tuvo en sociedad con un cuñado, durante muchos años un boliche-bar-café en la esquina NO de las calles 9 de Julio y San Martín, propiedad de casi un cuarto de manzana; algunos lotes de la misma aún pertenecen a sus descendientes. El “Café, bar y billares” fue bautizado, “de la Estación”. Un punto estratégico como tuvo en Quilmes la “confitería Colón” (luego Oriente) Victoriano y García la habían adquirido a Demetrio Migliorini, quien había instalado en una parte del salón de la confitería-bar un ‘biógrafo’. En su libro sobre los cines quilmeños [15] el historiador de la imagen Fernando
1923 (Gentileza Alejandro Gibaut)
San Martín muestra una foto de esa confitería-bar-biógrafo; que realizaba proyecciones de películas mudas los días sábados y domingos con una única función nocturna. Los nuevos propietarios abrieron al público - según informa el periódico “La Unión” el 11 de mayo de 1913, pero desecharon la oferta cinematográfica y en su lugar organizaban encuentros de billar y cuatro días a la semana amenizaba a los contertulios por la orquesta ‘típica-criolla’ (tango y folklore) “Barragán”. En 1923, incorporaron “salón reservado para familias”. En 1938, con el nombre “Central” incorporaron una novedad en el ramo gastronómico del Partido, el rubro ‘rotisería’, pollos a ‘lo spiedo’ sábados y domingos.

 Café de la estación de Victoriano Tassano
ROBERTO TASSANO, DIGNO HEREDERO DE LA SANGRE CRIOLLA ITALIANA
 Hijo de Ignacio Tassano y Jacinta Converso transmitió a su descendencia lo mejor que trajeron sus ancestros: la dignidad, el respeto y el trabajo. Desde su niñez vivió y trabajó en los campos que arrendaba su abuelo Pedro a la viuda de Urquizú. Fue un hombre de campo, realizando todas las tareas que demandaba esa condición. Él le llevaba el forraje a don Félix Bernal. Cultivaba y arreaba al amanecer y atardecer al ganado. Colaboraba en la pulpería de su padre llevando y trayendo caballos de recambio en lo que se conocía como Posta de Reseros (eran caballos de refresco que permitían al hombre de campo continuar su viaje). Mientras crecía se educaba bajo la luz de una vela, convirtiéndose en tenedor de libros (hoy Contador Público Nacional), boxeador, futbolista en el club “Honor y Patria” donde al decir de muchos tenía un fortísimo shoot, lo que le permitió junto a su profesión integrarse y trabajar hasta su retiro en la Compañía Ítalo Argentina de Seguros Generales. Una empresa de seguros muy grande del famoso grupo italiano (Pirelli, compañía Ítalo de electricidad y la fabril financiera). Para el nacimiento de su hijo Jorge lo asistió el Dr. Fernando Pozzo, médico pediatra y gran hudsoniano (él fue quien descubrió el rancho natal de Guillermo Enrique Hudson). Era muy común verlo cuando no cultivaba su parcela en la AV. San Martín 632 de Bernal, jugando a las bochas en el Círculo Católico de Obreros de Bernal, en el cual uno de los fundadores fue su padre Ignacio, confraternizando con tantos bernalenses de la época. 
Equipo 'Honor y Patria', primero de la derecha Roberto Tassano, gentileza Fernando San Martín
LA BOLSA DEL LIBRO 
Efectivamente, muchos emprendimientos dio esta familia quilmeña del viejo Bernal, uno es la “Bolsa del Libro” creada por Oscar Roberto Tassano – hijo de Roberto Tassano y Luisa Moisio (italiana
de origen piamontés) - siendo estudiante en la vieja Facultad de Derecho de la calle Las Heras, se costeaba los estudios con una librería que tenía enfrente. Un día un alumno fue a comprarle un libro, el costo lo alarmó pues tan solo lo necesitaba como parte de la bibliografía de una materia, entonces Oscar le propuso alquilárselo, así nació este emprendimiento al que luego, aproximadamente en 1956, se sumó su hermano Jorge, después de una breve experiencia en la empresa Pirelli.
El proyecto en poco tiempo adquirió una notoria relevancia. Se empezaron a abrir sucursales y llegaron a reunir nueve. Jorge funcionaba como gerente general, y su hijo Roberto más tarde se incorporó a la empresa. Había tres supervisores y el resto del personal trabajaba a comisión con un básico. Los libros se prestaban tantos días bajo la rúbrica del adquiriente, lo podían renovar, pero si no lo devolvían en tiempo y forma debían pagar una multa. En 1960, constituida también como editorial, le publicó el primer libro al prestigioso Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni de tan sólo 20 años de edad en coautoría con Omar O. Mansilla.
Por supuesto que la empresa no fue bien vista por las grandes editoriales que veían reducidos sus ingresos y comenzaron a boicotearla, negándose a venderles libros. Sorteada esta dificultad,
la “Bolsa del Libro” siguió creciendo con notoria celeridad por lo costos que adquirieron los libros de texto en una sucesión de crisis económicas que vivió la Argentina desde 1950.
De todos modos, aún hoy en día, la editorial Buenos Aires Books de Roberto Enrique Tassano, hijo de Jorge y nieto de Roberto Tassano continúa con el emprendimiento, al que sumó la difusión de la obra del primer escritor quilmeño don Guillermo Enrique Hudson con nuevas traducciones y la publicación de autores noveles de diversos tópicos. 
REFLEXIÓN 
Escribió Luis Mercadante: “En la historia del mundo Italia y los italianos ocupan un lugar de particular relevancia. Nuestra historia y la historia continental dicen de la presencia de muchas figuras peninsulares, que de una u otra manera, dejaron huella de su paso y dieron cuenta de sus principios.”[16] 
Muchos historiadores, autores escribieron sobre la inmigración en nuestro país. Algunos de ellos resumen en breves párrafos lo que nos proponemos rescatando estas vidas, estas historias – con las limitaciones de esta investigación, muy incompleta -, no presentar algo novedoso o ignorado, sino el deseo de recuperar del olvido una parte de nuestra identidad y difundir hechos y personas de las cuales somos deudores, para que todo argentino esté orgulloso de su origen.

Investigación: Chalo Agnelli
Colaboración, entrevistas gentileza de Jorge y Roberto Tassano
y Alejandro Gibaut - Quilmes, 2016
chaloagnelli@yahoo.com.ar
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES 
Agnelli, Chalo. “Dr. José Antonio Wilde, médico, periodista y educador quilmeño”. Ed Jarmat, Quilmes, 2008
Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat. Quilmes 2004.
Craviotto, José Alcides. “Quilmes a través de los años”. Municipalidad de Quilmes, 1° edición, agosto de 1966. Quilmes.
Firpo, Felipe Jorge. “Recuerdos del viejo Bernal” El Monje Editor. Noviembre de 1992. Lanús.
Pedemonte, Gotardo C. “Breve reseña de hechos y acontecimientos que hacen a la historia de Bernal” Mun. De Quilmes Dir. de Cultura, Bibl. Pública Municipal D. F. Sarmiento Serie Archivos y Fuentes de Información (Carlos Guillermo Maier) Nº 6. Quilmes 1970.
San Martín, Fernando. “Aquellos antiguos biógrafos quilmeños - Las salas cinematográficas, el cine comercial y el amateurismo” Ed. de autor. Quilmes, marzo de 2014.
Archivo General de La Nación.
Biblioteca Popular Pedro Goyena.
Periódicos: “El Progreso de Quilmes” y “El Quilmero”
NOTAS

[1] Ver en Boletín N’ 2 de la Junta de Estudios Históricos, Mun. Quilmes, 1987: “La inmigración italiana en Quilmes” por María del Carmen Aizpurua, Jorge Levoratti y Mercedes Martínez de Vázquez. 
[2]Quilmes a través de los años” Pág. 185. 
[3] Actual parque Pereyra Iraola. 
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 18 de octubre de 2010, “DON BOSCO, UN POCO DE HISTORIA, PUERTA Y ZAGUÁN DE ENTRADA A QUILMES DESDE EL NORTE”
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/10/don-bosco-un-poco-de-historia.html/ 
[5] “Recuerdos del viejo Bernal” Pp. 87 y 88 
[6] Maestros y Escuelas de Quilmes” 1º edición. Pág. 60
[7] Ver en EL QUILMERO del jueves, 22 de octubre de 2009, “LA COLONIA DE VALERGA 1º PARTE”.
[8] Raramente Gotardo Pedemonte, en su libro, no se extiende en la figura de don Pedro Tassano ni en su hijo Ignacio ni siquiera en su escuela, como lo hacen otros historiadores; se puede colegir, de fuentes orales, que la causa se debió a ciertas desavenencias de carácter religioso, de índole de clase y de preferencias ideológicas que estas tradicionales familias arrastraban desde la querida Génova. 
[9] Archivo General de la Nación. Investigación Analía H. Fariñas 
[10] Ver en EL QUILMERO del martes, 22 de diciembre de 2015 LAS PULPERÍAS QUILMEÑAS – 1835 
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/12/las-pulperias-quilmenas-1835.html/ 
[11] “Dr, José Antonio Wilde…” Pp. 75 y 76 
[12] Precursores De La Industria Argentina En La Provincia De Buenos Aires 
http://www.precursores-ind-arg.com.ar/buenos_aires.html/ 
[13] Juan Collazo perteneció a una de las familias fundadoras del actual Don Bosco. Casado con María Tassano tuvo seis hijos: Nelly, Lidia, Alfredo, Roberto, Ricardo y Eduardo. 
[14] Nelly Lombardo Cichero de Tumini, nacida en Bernal, fue maestra directora fundadora de la Escuela Primaria Nº 61. 
[15] “Aquellos antiguos biógrafos…” Pag. 74. 
[16] Mercadane, Luis. “La colectividad italiana en la Argentina”. E. Alzamor-Editores. Buenos Aires, abril de 1974.

lunes, 28 de diciembre de 2015

DOÑA FLORENCIA JORDAN DE RUESTA - LA ABUELA LORENZA (COLABORACIÓN)



En estas páginas donde desenvolvemos historias de inmigración; sus caminos, aciertos e infortunios, con que trazaron en esta Argentina nuestra, junto a los pueblos originarios - rescatados potencialmente para la historia recién a partir de la segunda mitad de siglo XX – los destinos de una Nación multiétnica y multicultural, aparecen figuras que, si bien, parecen pasar desapercibidas para la Historia Grande construyeron futuro en el legado de su persona que dejaron a sus descendientes. Esta es una de esas biografías, la de doña Lorenza - o la abuela Lorenzo para los más íntimos - como en el barrio, en La Colonia, llamábamos a Florencia Jordán de Ruesta. Nadie puede decir que conociéndola no le haya dejado algo, un roce tan sólo, apenas, de una figura y una personalidad inconmensurable e imperecedera. (Chalo Agnelli)
Por Nidia Pressón Ruesta 

FLORENCIA

El 10 de agosto de 1897, fue anunciada la formula presidencial para las próximas elecciones. Alejo Julio Argentino Pascual Roca era acompañado por Norberto Quirno Costa quienes pertenecían al Partido Autonomista Nacional. 
En esa misma fecha nacía Florencia Petrona Jordán Accuatelli en el barrio de San Cristóbal, el de la “Semana Trágica”, el de la “Madre María” (María Salomé Loredo y Otaola), fue en la calle Deán Funes próxima a la estatua de Florencio Sánchez. 
Corría el año 1910 la patria cumplía su Centenario, Florencia tenía ya 13 años. Era la hija del matrimonio formado por Ángeles Accuatelli (Goya) y José Jordán, los dos al casarse provenían de matrimonios anteriores en el que ambos habían tenido hijos. De esta unión nacieron: Florencia, Amanda, Lucio, Francisco, Rosario, Angélica y Angelita. Esta última, en realidad, era hija de uno de los hermanastros y de la sirvienta, pero la anotaron y criaron como hija de Goya y José. 
Los hermanastros eran en total ocho. Uno fue militar, otro fue cónsul en Colombia; estaban a su vez: María, la más parecida a Florencia, y Victoria quién se suicidó con el novio en una lechería tomando cianuro. Nunca se supo el por qué de esta decisión, los dos estaban estudiando en la UBA. 
GENEROSO 
El padre de Florencia tenía una tabaquería y gozaban de una buena posición en la localidad de San Isidro; el caso es que un día se presentó en la casa Generoso Ceferino Ruesta acompañado de su madre Bavila Albóñez de Ruesta. Generoso tenía 19 años, era alto y muy buen mozo, de tez muy blanca, de cabello y ojos negros. La mamá era una aragonesa de fuerte carácter, muy directa en su decir, una mujer de ojos azules y cabello aun rojizo. 
La cuestión es que cuando Goya Accuatelli de Jordan supo de qué se trataba la visita, puso el grito en el cielo y buscó toda clase de excusas, hasta que se le ocurrió confirmar que Florencia era una inútil, que no sabía hacer nada, fue así que prestamente Bavila respondió: 
        Lo que usted no le ha enseñado lo aprenderá conmigo. 
Finalmente Goya y José cedieron y a Florencia se le iluminó la cara de felicidad, con tan solo verlo una vez, ya estaba muy enamorada de Generoso. A los pocos meses se concretó la boda. 
En abril de 1911, se casaron y fueron a vivir con Bavila - Felipe el esposo de esta ya había muerto - y el hermano de Generoso, Faustino (Tití); Jorge el mayor de los hermanos y Margarita ya estaban casados; quienes como sus padres Felipe y Bavila había nacido en España. En Argentina nacieron Elena Marcela a quién casaron con un italiano muy bueno, pero de quien ella no estaba enamorada y sucedió que después de su tercera hija, Elena conoció a un militar de alto rango y se marchó con él; dejando al cuidado de la abuela Bavila y del tío Generoso sus tres hijas: Teresa, Margarita y Elena. Las niñas fueron las compañeras de juegos de su tía política, Florencia, que también, aunque ya casada, era una niña. 
Bavila además de comandar la familia, regenteaba la panadería de San Isidro. Flor aprendió a hacer los trabajos domésticos y a ayudar en el negocio. Si bien tenía 14 años cuando quedó embarazada, era una nena: seguía jugando con las chicas, sus sobrinas, saltaba la soga, hasta que Bavila la hacía entrar pues temía por el embarazo. Así fue creciendo bajo las reglas de su suegra quién le enseñó a trabajar y cuidó de ella con dureza pero queriéndola. 
"LA CURVA" 
El 2 de agosto de 1913, nació Inés (Ñata), la primera hija de Florencia y Generoso. Tiempo después compraron una gran panadería en capital, en la calle Pichincha casi Garay. Allí donde nació su segunda hija, Zulema. Luego vendieron y compraron dos panaderías una en Quilmes, en el barrio La Colonia, y otra en Bernal, esta última en la calle Ing. Eduardo Otamendi, las dos con cuadra y reparto. La panadería de Quilmes, Andrés Baranda 592 (V.N.), fue bautizada "La Curva", pues en esa encrucijada de calles era donde el tranvía 22 que venía desde la Capital giraba a la izquierda y tomaba la avenida Pellegrini rumbo a la estación. El lugar ya se lo conocía como "La Curva de Lemos". La panadería aún existe y nombre lo conservó hasta 2014, cuando se le cambió por “Boulevard”. 
En Quilmes los Ruesta-Jordan vivieron en la calle Sáenz Peña, allí nacieron en 1917, Felipe (Pipe) y en 1919, Nélida (Chola)
LA TRAGEDIA 
El tío Tití (Faustino Ruesta), como lo llamaban sus sobrinas, estaba muy enamorado de una joven que murió inesperadamente. Una inconmensurable tristeza pudo con este hombre, al punto que esperaba que llegara la noche, iba a Ezpeleta y saltaba la pared del cementerio para estar cerca de quien había sido su amada. No pudo soportar el dolor de la pérdida. Poco a poco se hundió en la bebida. Una fría noche de niebla, regresaba a su casa totalmente ebrio, tropezó y cayó sobre las vías del tranvía en la esquina de Andrés Baranda y Pellegrini, donde se quedó dormido. Una “zorra” – esos tranvías de carga de la Cervecería - avanzaba dentro de una espesa niebla que cegaba al motorman, quien tampoco advierte que un hombre que yacía sobre las vías es atropellado y el vehículo lo arrastra enganchado varios metros; su gorra quedó próxima a las puertas de la panadería “La Curva”. 
Esta tragedia golpeó a los Ruesta. Poco tiempo después, Bavila Albóñez de Ruesta, quien durante años había manejado a su familia y a la panadería de Quilmes, paulatinamente se derrumbó, la infinita pena de perder a un hijo le arrebató su extraordinaria fortaleza y lo siguió en la muerte. 
FLORENCIA 
Florencia debió tomar el lugar que dejó Bavila y hacerse cargo de lo que vino después… Si bien Bavila formó y fortaleció a su nuera, no fue así con sus hijos: uno moría por amor, Elena que no volvió jamás a ver a sus hijas, Margarita dedicada a su familia se olvidó de su madre, Jorge, dominado por su mujer… y Generoso, ese hijo amado por Florencia, de aparente carácter fuerte como su madre, también perdió su fortaleza ante circunstancia inesperadas… 
GENEROSO 
Generoso era radical, correligionario y amigo del Dr. Rodolfo López. Cuando cae el gobierno de Hipólito Yrigoyen, tras el golpe cívico-militar del general José Félix Uriburu, se comenzó a reprimir a las organizaciones obreras y se declaró fuera de la ley a todas las organizaciones y grupos anarquistas. Se condenó a pena de fusilamiento a todo activista que se lo encontrase resistiendo contra el gobierno. La represión indiscriminada y salvaje, iniciada por la
De facebook: "Los viejos nos acordamos"
dictadura de Uriburu generó la reacción de grupos anarquistas de acción directa. En Quilmes en uno de los tantos encontronazos los anarcos incendian una jardinera (carro de reparto de pan)
 
Generoso en un incidente casero en el que su madre, que le llevaba una palangana de agua hirviendo para hacerle vapores pues estaba afectado de los bronquios, tropezó y cayó sobre el joven, quien sufrió serias quemaduras en ambos brazos. 
Las quemaduras, a las que se sumó en contra que era panadero y este gremio siempre fue muy levantisco e integrado en gran parte por anarquistas, fueron causales suficientes para detenerlo sospechado de haber sido uno de los que provocaron la quema del transporte y tras un juicio sumario, junto a otros 35 hombres, fue embarcado inmediatamente en el “Pampa” un barco que hacía el trayecto hasta Tierra del Fuego. Permaneció un mes en la bodega de la embarcación, engrillado y en estado deplorable. 
Entre tanto Florencia y sus hijos, ignorantes del destino de Generoso, movían cielo y tierra en busca de noticias. Nadie les había dado parte de la situación por la que estaba pasado él, ignorante también el la que había quedado su familia. 
En Ushuaia sufrió carencias, la tortura agobiante de la soledad y el incalificable dolor de la injusticia. Finalmente por conexiones con ex funcionarios radicales la familia mal vendió todas sus posesiones por la urgencia que los acosaba ("La Curva" pasó a la firma Álvarez & Núñez). Y lograron la libertad y el regreso de Generoso a Quilmes, que se produce tal como la ida en la bodega del mismo navío y en las mismas condiciones. 
Cuando Generoso arriba a Buenos Aires ya no es la misma persona. Era un hombre abatido y enfermo. Su negro cabello había totalmente encanecido, su sonrisa era una mueca y su piel blanca había cambiado a un tono cetrino, cruzado por profundas arrugas. Tenía apenas, poco más de cuarenta años. 
 El tranvía 22 avanza por Andrés Baranda hacia la Curva de Lemos
La Curva de Lemos hoy, Andrés Baranda y Carlos Pellegrini.
LA NUEVA MATRONA 
A partir de lo sucedido Florencia se hace cargo de todo y gesta lo que luego adquiere las variables de un clan familiar. Su esposo ya no puede más con su vida y comienza el fin. Inés se ha casado en mayo del `34 y en marzo del `35 lo hace Zulema quién en el año `37 tiene una hija, Nidia. Al año fallece Generoso quedando la familia en la ruina por la pérdida de bienes que significó recuperar a Generoso al seno familiar del injusto castigo y los gastos de la  atención médica.

En ese entonces el orgullo de Florencia hace que se aleje de sus hermanos, como una forma de ocultar su situación, ya que ellos gozaban de un nivel de vida alto y en esa época esas divisiones de nivel social eran más notorias y objetables. 
Al clan se sumaron los yernos. Decidieron alquilar una casona para poder vivir juntos y así recuperarse de tanta malaria, Florencia fue a trabajar en la misma fábrica donde entró su hijo Felipe. La Fabril Financiera de Bernal. Inés también lo hizo en Tapas Corona (SAFAC) de la Cervecería Quilmes. Los yernos, uno en el ferrocarril y el otro en la Cervecería. Zulema y Nélida atendían la casa. Todos bajo el matriarcado de Florencia en una manifiesta comunidad.

¡No, no son enfermeras! Son trabajadoras de la Fabril Financiera de Bernal (con sus uniformes que atentaban con la elegancia) Florencia Jordean de Ruesta la cuarta sentada desde la derecha. En el centro el capataz (Bendito tu... todavía por esos años no se pensaba que pudiera haber una 'capataza')

PUERTAS ABIERTAS
Esa vida familiar transcurre entre sobresaltos y alegrías. La casa siempre está abierta para parientes y entenados, todos quienes necesitaban un apoyo, hospedaje, un plato de comida, cariño lo encontraban pasando la puerta cancel de los Ruesta.
En nuestro país este tipo de familias ampliadas, generalmente conducidas por una mujer, se desarrollaron con el impulso de la inmigración, entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Luego fueron desapareciendo y las familias se limitaron a los miembros inmediatos. 
En la casa de los Ruesta, en la calle Entre Ríos, se hacían reuniones, fiestas, brillantes peñas, donde todos participaban: amigos, vecinos y conocidos: Pipe Ruesta tocaba la guitarra y era
Sexteto de bandoneones
un excelente payador; Raúl Andrágñez, marido de Inés, además de animador en las orquestas típicas, era un notable humorista
; Eliseo Presson, marido de Zulema, tocaba el bandoneón y con él llegaban a al hogar de los Ruesta muchas de las figuras notables de las orquestas típicas y con amigos como: Salas, Pancho Roumieu, Tesei, Cafiero, Damiano. Se bailaba, se cantaba, las mujeres preparaban el lunch, el clericó y corría la bidú para los chicos y la Quilmes, infaltable.  Los días donde estos encuentros eran brillantes eran el 10 de agosto, cumpleaños de Florencia y las fiestas de fin de año, sobre todo el 1 de enero, donde muchos, después de los brindis de las 12, se trasladaban a festejar a esa casa cercana a la estación.
LA ABUELA LORENZA 
La familia fue creciendo. Más bienestar, más integrantes, más sinsabores; preocupaciones, satisfacciones, alegrías. 
Mientras tanto la vida política cambiaba. Distintos gobiernos, nuevos partidismos y la familia no escapó a las discrepancias, aunque la sangre nunca llegó al río. 
Florencia - o Lorenza, pues fuera del entorno inmediato todos la conocían por ‘doña Lorenza’ o ‘abuela Lorenza’, nunca se logró entender el por qué - fue abuela de cuatro nietos, dos mujeres y dos varones, su primera nieta Nidia, en el año 1957, la transformó en bisabuela de una niña, Liliana. 
En ese entonces ya estaba jubilada. Después de preparar el almuerzo junto con Inés se sentaba a leer todos los diarios y le encantaba comentar las noticias. Las salidas eran con la mayor de sus nietas, al cine, al baile y al regresar a la casa se quedaban hasta muy tarde comentando sobre el espectáculo, la gente, el mundo social de aquel Quilmes que aún era pueblo. 
Transcurrió su vida entre dolores y las preocupaciones pero nunca nadie la vio llorar, ni aflojar en la lucha. 
Se apagó su vida rodeada de toda su familia que la amaba y respetaba; en su agonía llamaba, “mamá”. Quedó la duda a cuál ‘mamá’ llamaba ¿A la que le dio la vida? O a la aragonesa que siempre nombraba, a Bavila, la que le enseñó a luchar, a defenderse y ser una mujer autosuficiente. Florencia o Lorenza dejó este mundo un 14 de junio de 1978, rodeada por su familia; cuando la gente drogada por el mundial de fútbol vivaba al gobierno de facto e ignoraba los centros de detención, los torturados, los desaparecidos. 
CONCLUSIÓN 
Fue un modelo en el que muchos quisieron fundirse. Yo su nieta mayor, Nidia, crecí pensando que debía ser fuerte como ella; apenas lo logré algunas veces, pero creo que no le llegué a las rodillas. A la misma edad que ella tenía cuando fue bisabuela, me pregunto si algo de esa mujer me ha quedado y después de un balance de mi vida llego a la conclusión que mi fortaleza me viene de su fortaleza para enfrentar las intemperies de la vida… La sigo amando y admirando; sé que por siempre estará conmigo… mi abuela. Pocas veces sueño con ella, pero cuando me pasa, me suceden cosas buenas, es como un amuleto que me cuida…  
Por Nidia Pressón Ruesta

domingo, 20 de septiembre de 2015

"HISTORIA DE MIS RAÍCES" DE ÁNGELA A. MORESCHINI

Los que hemos permanecido en el lugar de nacimiento durante décadas, con tan sólo algún pequeño desplazamiento breve y no muy distante, no nos deja de asombrar de maravillar, toda esa millonada de inmigrantes que llegaron a esta tierra para poblarla, enriquecerla con su trabajo; todos aquellos que abandonando sus raíces se transplantaron en este suelo y supieron aprovechar con espíritu positivo las riquezas naturales y las oportunidades sociales, culturales, educativas y políticas que nuestra Argentina dio siempre. Con sacrificio, con abnegación, con franca pelea, cuando fue necesario, pero siempre con proyecciones de futuro digno para sus descendientes.
Quizá esta crónica debería figurar en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN, pues el contenido de este libro, esta historia de inmigración es más acorde con la temática que ese sub-blog de EL QUILMERO encierra. Pero preferimos ubicarla en EL QUILMERO EN LA GOYENA, pues fue a esta Biblioteca que Ángela A. Moreschini trajo su "Historia de mis raíces", un libro publicado por Editorial Jarmat en 2015, con un diseño de tapa de Adrián Elbio Arán Terré y la colaboración de Alberto Aníbal Arán, el notable miniaturista que recientemente se unió también a los festejos de la Goyena obsequiándonos un cuadro de su autoría. 
Esta libro con su historia, se suma al que nos referimos en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN el martes, 25 de noviembre de 2014, "Los Simonetto, Rosina, “Noé”, Italia… Otra Página De Inmigración" reseña de dos libros de Rosina Simonetto: “Italia, allá lejos y hace tiempo” y “Noé” que cuentan los avatares de la vida de inmigrantes italianos que hicieron su vida en la Argentina y aquí dejaron una prolífica descendencia... Ese es el argumento del libro de Ángela A. Moreschini.
Dice la contratapa: "Ángela Asunción Moreschini Crocenzi, oriunda de la localidad de
Santiago Temple, departamento de Río Segundo, provincia de Córdo­ba. Siendo aún niña, sus padres se mudaron al pueblo de La Violeta, partido de Pergamino, - provincia de Buenos Aires y comenzó sus estu­dios en tina escuela en la vecina lo­calidad de Pérez Millán. Luego de varios años de estar ra­dicada en la zona rural de La Viole­ta y atendiendo propuestas con nue­vos horizontes laborales se trasla­da juntamente con su familia a la Capital Federal. En esta ciudad, se dedicó a la atención de un comercio de restaurant y bar, en la zona de Palermo, posteriormente, y
continuando con emprendimientos comerciales en el rubro bombonería y panificados, se radica en el barrio de Caballito.
En sociedad con sus hermanos, se instala en la sureña localidad de Bernal, en el partido de Quilmes, donde desarro­llaran actividades comerciales en el segmento gastronómico.

Posteriormente realiza un cambio en su vida laboral, in­gresando en relación de dependencia en el plantel del perso­nal de la compañía farmacéutica Química Cútter S. A. Luego efectuó tareas en la compañía textil Achinelli S. A.

Actualmente, en su residencia de la ciudad de Quilmes, amén de atender sus quehaceres hogareños, ha repartido armoniosamente su tiempo, dedicándose a escribir pasajes de su vida, recordando
facetas y vivencias de su entorno familiar, tarea esta, que ha logrado plasmar en este presente y sencillo libro que hoy nos presenta en sociedad."
Cuando escuchamos o leemos tanta queja vana de cierta clase media descendiente de estas mujeres y hombres que lo dejaron todo para llegar a este suelo y nunca volvieron, nunca se platearon regresar; aquellos quienes fueron diseñadores de esta misma clase media que hoy fluye en cierta bonanza, esta clase media que hizo estudiar a sus hijos que son los profesionales, los comerciantes, los industriales, educadores, la clase dirigente que conservan de sus antepasados los apellidos, pero carecen de la imponente fuerza transformadora para luchar contra los contratiempos - nimios por los general - que aquellos tuvieron y no precisamente por nimiedades como: "¡qué cara está la cebolla!"... cuando observamos con pena esas conducatas más crece la admiración por el INMIGRANTE.
Tomemos de este libro apenas dos títulos para entender la dimensión de lo antedicho:
CRISIS ECONÓMICA DE LOS AÑOS 1924/1930 
La pobreza empezó a tallar en el hogar de mis padres y era cosa común en la sociedad circundante, tristes momentos que les toco transitar, entrelazadas a las penurias económicas fueron agravadas por intensas se­quías, las voraces plagas de langostas más los incendios de montes vírge­nes existentes en esa zona de Córdoba. 
Sumaba el panorama de desatinos los irrisorios precios que solían liquidar las compañías cerealeras privadas, por los productos del agro, afectados por el crac económico a nivel mundial que empobrecía sensi­blemente a los productores agropecuarios, detalle este que también se hizo sentir entre los obreros ante la falta de trabajo en los grandes centros fabriles. (Pág. 45)

Después de trabajar durante un año y medio, en esta zona, el infortu­nio, como una maldición volvió a asestar un duro golpe a mi familia, este desastre aconteció en una mañana de octubre, mi padre, se dio cuenta que m arroyo Pergamino, dado a las intensas lluvias, había desbordado y se venía una gran inundación, al tomar conciencia de lo que eso significaba cundió una gran desesperación ante imposibilidad de poder tratar de sal­var los elementos que se pudieran rescatar. En esos momentos, yo que contaba con apenas unos tres años de edad, me quedo grabado para siempre en mi mente, la escena del gran espejo de agua que avanzaba en forma de una gran sábana tendida, hacia el lugar donde nos encontrábamos, la casa fue literalmente anegada, se aflojaron los muros de barro y paja.
Mi madre me solía decir que las aves las depositaron sobre el techo de la casa, pero algunas gallinas no pudieron ser retenidas y trataron de saltar, perdiéndose de vista, arrastradas por la gran correntada. Los que estuvieron en su hábitat natural fueron algunos patos que salieron del corral que los contenía. Libres, nadando con rumbos indefinidos sin saber luego que destino tuvieron... quizás en la olla de algún pícaro ya conocido chacarero, dedi­cado a la cocina, que se percató y los vio pasar por las cercanías.(Pág 55) 
La vida continúa y el testimonios de autores costumbristas como Ángela Moreschini nos permiten reflexionar sobre el presente para alcanzar un futuro mejor. 
El libro está esperándolos en la Goyena.
 Chalo Agnelli
Comisión Administradora Bibl. P. Pedro Goyena 
REFERENCIAS
[1] Ver en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN del 25 de noviembre de 2014, LOS SIMONETTO, ROSINA, “NOÉ”, ITALIA… OTRA PÁGINA DE INMIGRACIÓN http://elquilmerodelainmigracion.blogspot.com.ar
/2014/11/los-simonetto-rosina-noe-italia-otra.html/*